Si bien es una de las infecciones más frecuentes en mujeres, y uno de los motivos principales de visita a atención primaria o ginecología, la cistitis es sencilla de tratar y, cuando se hace, mejora enormemente la calidad de vida de aquellas mujeres que la sufren.
Antes de empezar a hablar sobre ella y cómo identificarla, aquí van algunos datos de interés que conviene conocer:
- Según los consensos de la Asociación Española de Urología (AEU) y la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC), entre el 50% y el 60% de las mujeres adultas sufrirá, al menos, un episodio de cistitis a lo largo de su vida.
- En España, el tramo con mayor incidencia se concentra entre los 18 y los 39 años.
- Un tercio de las mujeres que tiene un primer episodio de cistitis sufrirá una recurrencia en los seis meses posteriores. Ahora bien, se considera cistitis recurrente cuando se sufren 3 o más episodios al año (o 2 en seis meses).
¿Qué es la cistitis y por qué es más frecuente en mujeres?
Se produce por la inflamación de la vejiga urinaria, generalmente causada por una infección bacteriana (en en torno al 85% de los casos, se debe a la bacteria Escherichia coli o E. coli), un microorganismo que forma parte de la flora intestinal y que puede alcanzar la uretra y la vejiga.
Afecta principalmente a las mujeres no por una cuestión de higiene, sino por una cuestión anatómica: por un lado, la uretra femenina es más corta (entre 3 y 4 centímetros, mientras que la de los hombres puede medir hasta 20 cm); por otro lado, la proximidad entre la uretra y el ano, facilitando así el paso de bacterias.
3 factores desencadenantes
De acuerdo con la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia), existen 3 factores que incentivan el desarrollo de esta infección:
- Relaciones sexuales: debido al movimiento durante el coito, lo que impulsa las bacterias hacia el interior de la vejiga.
- Menopausia: la caída de los estrógenos altera el pH de la vagina y reduce la población de lactobacilos (las bacterias buenas de nuestro organismo).
- Antibióticos: su consumo, en determinadas ocasiones, puede barrer la flora vaginal e intestinal, quedando así desprotegida ante infecciones.
Síntomas frecuentes
Si alguna vez la has sufrido, estos síntomas te serán más que familiares: escozor o ardor al orinar (disuria), necesidad urgente de orinar y aumento de la frecuencia, sensación de vaciado incompleto de la vejiga, presencia de sangre en la orina en algunos casos…
¿Cuál es su tratamiento?
En este punto es importante entender que si no se siguen las indicaciones de un especialista, la infección se puede cronificar, pues la bacteria E. coli ha desarrollado tasas de resistencia a antibióticos tradicionales (como las aminopenicilinas o el cotrimoxazol) que superan en muchas ocasiones el 20-30%.
Es necesaria en estos casos la visita al médico y la realización de un cultivo de orina (urocultivo), pautando en cada caso el fármaco óptimo.
Cómo prevenir la cistitis
Aunque no existe una prevención infalible para esta infección, sí existen una serie de hábitos positivos que ayudan en gran medida, como:
- Hidratación adecuada;
- Evitar retener la orina durante largos periodos;
- Orinar después de las relaciones sexuales;
- Mantener una higiene íntima óptima sin excesos;
- En caso de recurrencia, seguir las recomendaciones médicas.