Prevención

Guía rápida de revisiones ginecológicas

Qué revisiones ginecológicas se recomiendan en cada etapa de la vida y por qué la prevención es clave.

Aunque cada mujer es un mundo, existen una serie de protocolos que ayudan a establecer en qué momentos de la vida de una mujer es recomendable visitar al ginecólogo.

El objetivo de esta guía es conocer, de forma rápida y sencilla, qué revisiones son recomendadas según la edad.

Los 20s: el comienzo del autocuidado

Si no ha habido problemas previos, en esta década suele tener lugar la primera visita. Es fundamental en esta etapa hacer hincapié en el cuidado y protección en las relaciones sexuales y la prevención de ITS.

Al hilo de lo anterior, si en el colegio no se ha puesto la vacuna del VPH, es momento de hablar sobre ello para incidir en la prevención de futuras enfermedades.

Al mismo tiempo, de acuerdo con la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), es en torno a los 25 años cuando se comienza a realizar el cribado de cáncer de cérvix a través de una citología.

Los 30s: la fertilidad como protagonista

La mayoría de las mujeres se plantean la maternidad en esta etapa, por eso es importante enfocar estos años en revisiones como las detalladas a continuación.

  • Test de VPH: se realiza a partir de los 35 años, en función de la comunidad autónoma a través de una citología o de una prueba de detección del VPH de alto riesgo, que es mucho más precisa.
  • Reserva ovárica: en caso de posponer la maternidad, es el momento de pedir una ecografía para valorar el recuento de folículos antrales o una analítica de hormona antimülleriana, que funciona como marcador clave de la reserva ovárica.
  • Ecografía transvaginal: es clave cada año para descartar miomas o quistes ováricos, muy comunes en esta etapa.

Los 40s: etapa de transición

Esta década es conocida por el inicio de la perimenopausia, comenzando a producirse cambios en el ciclo menstrual y a nivel hormonal a tener en consideración.

Por este motivo, es clave conocer en esta etapa el estado del endometrio, su grosor, y la posible aparición de pólipos. Al mismo tiempo, es importante realizar una revisión del perfil lipídico y glucosa, pues con el desajuste de las hormonas es importante vigilar el riesgo cardiovascular.

Los 50s: la menopausia como protagonista

De media en España, la mayoría de las mujeres sufren la retirada de la regla en esta década dando paso a la menopausia, por lo que el objetivo ahora es la salud cardiovascular, ósea y la calidad de vida sexual.

Por ello, la densitometría ósea es imprescindible para valorar el estado de los huesos tras la caída de los estrógenos y prevenir la osteoporosis. Lo mismo sucede con el suelo pélvico, pues evaluar la incontinencia urinaria o el prolapso ayudará a poner solución a este tipo de molestias.

Finalmente, pero no menos importante, es imprescindible en estos momentos el cribado de cáncer de mama a través de una mamografía bianual.

De los 60s en adelante: total madurez

En esta etapa, mejorar la calidad de vida y la prevención es primordial. Por eso tratamos cuestiones como la sequedad o cualquier otra molestia durante el día a día o en las relaciones sexuales.

En caso de que las anteriores pruebas hayan sido negativas, se mantienen los controles de cérvix hasta los 65 años para vigilar el VPH.

En definitiva: la prevención es la mejor herramienta y cada etapa de nuestra vida tiene sus revisiones y protocolos para garantizar un correcto estado de salud.

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