Muchas mujeres han experimentado esta situación alguna vez: en una época de estrés intenso debido al trabajo, exámenes, problemas personales, etc. la menstruación cambia. Y lo hace sin avisar y de diferentes formas: se retrasa, se adelanta, es más dolorosa de lo habitual o incluso desaparece. En una sociedad cada vez más frenética y exigente, entender cómo el cerebro y los ovarios se comunican es vital para no ignorar señales de alerta.
Y es que la menstruación es un proceso complejo en el que interviene el cerebro, el hipotálamo, la hipófisis y los ovarios. Este sistema se conoce como eje hipotálamo-hipófisis-ovario o HPO. No obstante, en situaciones de estrés el organismo activa otro sistema hormonal llamado eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HPA), responsable de liberar cortisol, la principal hormona del estrés.
Dicho de forma más sencilla: tu cerebro en ese momento prioriza la supervivencia inmediata a la reproducción, por eso se producen esos desajustes en la menstruación a causa del estrés.
Algunos datos al respecto en España
- La Sociedad Española de Fertilidad (SEF) destaca en sus guías de apoyo psicológico que los niveles elevados de estrés y ansiedad disminuyen la tasa de éxito en tratamientos de fecundación in vitro (FIV). Esto se debe a que el estrés altera la receptividad endometrial y la calidad ovocitaria.
- La Amenorrea Hipotalámica Funcional (AHF) es la afección médica que ocurre cuando la regla desaparece por estrés, pérdida de peso o exceso de ejercicio, representando entre un 3-5% de todos los casos de amenorrea (ausencia de regla).
- Según la última Encuesta Nacional de Salud (realizada por el Ministerio de Sanidad y el INE), las mujeres presentan mayores tasas de ansiedad y estrés crónico en comparación con los hombres, intensificándose en la franja de los 25 a los 44 años (coincidiendo plenamente con la etapa de mayor fertilidad).
¿Cuándo es conveniente consultar con un especialista porque deja de ser “solo estrés”?
La SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) recomienda acudir a consulta si:
- Cuentas con más de 90 días sin menstruación;
- Tus ciclos duran menos de 21 días o más de 35;
- Llevas meses intentando quedarte embarazada y tu ritmo de vida es altamente estresante, pues el abordaje debe ser ginecológico y psicológico.
Tips que pueden ayudarte
Aunque cada caso debe tratarse de forma individualizada, y en muchas ocasiones la terapia psicológica es la más indicada para ello, ciertos hábitos positivos pueden favorecer el equilibrio hormonal.
Hablamos, por ejemplo, de priorizar el sueño, evitar el ejercicio extremo, disfrutar de una alimentación variada y suficiente, realizar ejercicio suave o moderado o técnicas de relajación… Todo el tiempo de calidad que te dediques será positivo para ayudar a reducir ese estrés.