A menudo, en ginecología apodamos a esta patología como "la gran imitadora" porque sus síntomas suelen confundirse con infecciones urinarias o cistitis intersticial, retrasando el diagnóstico durante años.
¿En qué consiste la neuropatía del nervio pudendo?
Es una patología causada por la irritación, compresión o lesión del nervio pudendo, el principal tronco nervioso de la región perineal. Aunque puede afectar a ambos sexos, en la práctica ginecológica es una causa relevante de dolor pélvico crónico en la mujer, a menudo infradiagnosticada como se comentaba recientemente.
El nervio pudendo puede verse comprometido en distintos puntos de su trayecto, especialmente en el canal de Alcock, y su afectación suele tener un importante impacto funcional, emocional y en la calidad de vida. En España, cada vez son más las unidades de suelo pélvico que se especializan en este diagnóstico, fundamental para devolver la calidad de vida al paciente.
Sintomatología: ¿reconoces estos síntomas?
El síntoma principal es el dolor en el área que comprende los genitales, el periné (zona entre el ano y los genitales) y la región anal.
Ahora bien, este dolor tiene una serie de características o matices que conviene resaltar:
- Empeora al sentarse: es el signo más distintivo. El dolor suele desaparecer o mejorar notablemente cuando la paciente se tumba o se pone de pie.
- Dolor neuropático: es decir, es un tipo de dolor quemante, punzante, eléctrico.
- Evolución diaria: es más leve por las mañanas y aumenta de intensidad a medida que avanza el día.
- Síntomas urinarios: en algunos casos, la paciente presenta estos síntomas inespecíficos como urgencia miccional frecuente, entre otros.
- Dificultad para la defecación o sensación de evacuación incompleta.
- Dispareunia: dolor durante o tras el coito.
- Alodinia: sensibilidad extrema al roce de la ropa interior.
- Repercusión emocional: este tipo de dolor crónico suele asociarse a ansiedad, alteraciones del sueño, síntomas depresivos y deterioro de la esfera sexual.
¿A qué se debe? Causas principales
El nervio pudendo recorre un estrecho y complejo camino por la pelvis (el ya mencionado canal de Alcock). Las 4 causas más comunes en nuestro entorno son:
- Microtraumatismos repetitivos: siendo muy común, por ejemplo, en ciclistas de larga distancia o personas que pasan muchas horas sentadas sobre superficies duras.
- Secuelas por cirugías pélvicas.
- Partos complicados: debido, principalmente, al estiramiento excesivo durante el expulsivo.
- Atrapamiento anatómico: quedando el nervio pinzado entre los ligamentos sacro-tuberoso y sacro-espinoso.
Diagnóstico y tratamiento a seguir
El diagnóstico es fundamentalmente clínico, basado en la historia y la exploración física. Es importante que sea tu ginecóloga quien revise estas cuestiones para abordar el tratamiento de manera personalizada, escalonada y multidisciplinar.
Cambios en el estilo de vida
Algunas de estas medidas pasan por el uso de cojines específicos (en forma de U o de herradura para evitar que el periné toque la superficie del asiento) e higiene postural (evitando la sedestación prolongada, así como las actividades de impacto o ciclismo en las fases más agudas).
Fisioterapia de suelo pélvico
Es uno de los pilares fundamentales del tratamiento, ayudando a aliviar el dolor y a "resetear" la señal de dolor. Existen diferentes técnicas, pasando por la terapia manual, radiofrecuencia y neuromodulación percutánea.
Tratamiento farmacológico
Los analgésicos comunes (ibuprofeno o paracetamol) no suelen ser efectivos, es conveniente resaltar para esta patología los antidepresivos tricíclicos en dosis bajas o neuromoduladores como la gabapentina o pregabalina.
Importante: siempre acudir a tu médico para valorar el mejor tratamiento en cada caso.
Intervenciones médicas
Cuando todo lo anterior no sea suficiente, y en casos más severos, existen otras medidas como infiltraciones, bloqueos anestésicos y corticoideos o cirugías de descompresión.