Suelo pélvico

Prolapso genital: qué es, síntomas, cómo prevenirlo…

Una de las patologías más comunes del suelo pélvico: tipos, síntomas, prevención y tratamientos.

El prolapso genital —o prolapso de órganos pélvicos (POP)— es una de las patologías más comunes del suelo pélvico y que, a su vez, más afecta a la calidad de vida de las mujeres que la sufren.

Suele aparecer especialmente a partir de la menopausia y también en mujeres jóvenes tras el parto.

¿Qué se conoce como prolapso genital?

Esta patología se produce con la pérdida de fuerza o elasticidad de los músculos, tejidos y ligamentos que sostienen los órganos de la pelvis. Esto ocasiona que uno o algunos de estos órganos se desplacen de su posición original, llegando incluso a sobresalir en los casos más avanzados.

En función del tipo de órgano que descienda, el prolapso puede ser:

  • Cistocele: descenso de la vejiga (el más frecuente);
  • Histerocele: descenso del útero;
  • Rectocele: descenso del recto;
  • Enterocele: descenso del intestino delgado;
  • Prolapso de cúpula vaginal: ocurre en mujeres a las que se les ha extirpado el útero previamente (histerectomía).

Algunos datos de interés

En muchas ocasiones, estos desplazamientos pueden ser simultáneos, dando lugar a varios prolapsos al mismo tiempo.

Los estudios indican que cerca de la mitad de las mujeres que han tenido un parto vaginal padecen de cierto grado de prolapso, aunque no todas desarrollan síntomas.

Además, hasta un 20% de las mujeres necesitarán tratamiento debido a esta condición médica, por factores como la edad y la menopausia.

Aprovecho este espacio para recomendar a dos grandes compañeros y cirujanos especialistas en suelo pélvico: Dr. Miguel González Izquierdo y Dr. Luis Montesinos Sepúlveda.

Síntomas principales y factores de riesgo

En muchas ocasiones, algunas mujeres presentan un elevado grado de prolapso con síntomas apenas perceptibles, mientras que otras experimentan una mayor sintomatología con un descenso más leve.

Los síntomas más comunes son:

  • Sensación de peso o presión en la pelvis;
  • Notar un bulto en la vagina o que sobresale por la vulva;
  • Disfunción urinaria;
  • Molestias al caminar o permanecer mucho tiempo de pie;
  • Problemas intestinales;
  • Molestias o dolor durante las relaciones sexuales;
  • Dificultad para vaciar completamente la vejiga.

Si bien no existe una única causa, sí hay ciertos factores de riesgo que conviene tener en mente en relación con esta patología:

  • Embarazo y parto vaginal;
  • Menopausia;
  • Obesidad;
  • Tos crónica;
  • Estreñimiento crónico y esfuerzo repetido al evacuar;
  • Levantamiento habitual de cargas pesadas;
  • Cirugías pélvicas previas.

La importancia de la prevención en el prolapso genital

En este punto cabe mencionar que no siempre es posible evitar que se produzca. Ahora bien, sí es posible llevar a cabo ciertas actividades o medidas para minimizar su desarrollo.

La fisioterapia o entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico (a través de ejercicios de Kegel, por ejemplo) durante el embarazo y el posparto reduce significativamente la incidencia de disfunciones futuras.

El control del peso corporal es otro punto a tener en cuenta, así como evitar el levantamiento de cargas excesivas.

Tratar la tos crónica o los problemas de estreñimiento (gracias a una dieta rica en fibra y una correcta hidratación) es fundamental para disminuir estos factores de riesgo.

Principales tratamientos

Existen dos tipos de tratamientos, cada uno de ellos indicado para el grado, edad, síntomas y estado general de salud de la paciente.

Para los casos más leves está indicado el tratamiento conservador. Consiste en la rehabilitación perineal con el objetivo de fortalecer la zona y/o en el uso de un pesario vaginal (dispositivo de silicona que se coloca en la vagina para sostener los órganos pélvicos).

Para los casos más graves hablamos de tratamiento quirúrgico. Especialmente indicado en casos de merma total de la calidad de vida, ofreciendo esta vía una recuperación definitiva.

La detección precoz es clave para poner en marcha tratamientos conservadores antes de que el prolapso progrese. Las visitas al ginecólogo son fundamentales, evitando normalizar los síntomas que, con el paso del tiempo, pueden derivar en complicaciones mayores.

¿Notas síntomas de prolapso genital?

Podemos valorar tu caso y orientarte sobre prevención, rehabilitación o el tratamiento más adecuado.

Pedir Cita