En las últimas décadas, la maternidad en España ha experimentado un cambio social y demográfico histórico, lo que se traduce en un retraso en la concepción pasados los 40.
El embarazo en estas edades es posible, pero requiere de una mayor planificación y vigilancia. Por eso, antes de empezar el artículo me gustaría abrir con varios datos a tener en cuenta:
- En España, en torno al 10% de los partos corresponden a mujeres de 40 años o más;
- La probabilidad mensual de concepción natural a los 40 años ronda el 5% por ciclo (frente al 20-25% que tiene una mujer de 30 años);
- La pérdida de fertilidad natural suele completarse varios años antes de que llegue la menopausia, generalmente alrededor de los 45 años.
¿Qué riesgos existen en estas edades?
Al traspasar la barrera de los 40, este tipo de gestaciones precisan de un mayor seguimiento y vigilancia, pues aumentan las posibilidades de:
- Aborto espontáneo: principalmente causado por anomalías cromosómicas (aneuploidías) en los óvulos;
- Anomalías cromosómicas: como la trisomía 21 (Síndrome de Down), que aumenta de forma exponencial a partir de estas edades;
- Complicaciones médicas de la gestante: como la diabetes gestacional, hipertensión o parto prematuro.
La clave está en una correcta planificación
Este tipo de embarazos es cada vez más común y, en la mayoría de las ocasiones, el desenlace es favorable. Requieren de una mayor supervisión, haciendo énfasis en un estilo de vida saludable para intentar reducir al máximo el riesgo asociado a la edad.
En estos casos, la edad no debe generar miedo sino aportarnos una mayor información para conocer de qué manera manejar mejor la situación y prevenir todo lo posible cualquier riesgo que pueda presentarse.
Si te encuentras en este rango de edad y estás pensando en quedarte embarazada, el primer paso es realizar una valoración pregestacional. Esto nos permitirá conocer en qué punto te encuentras y cómo enfocar los próximos meses juntas para acompañarte de manera segura en esta bonita etapa.