Con la llegada de la menopausia, y la disminución de los niveles de estrógenos, aparece este síndrome reflejando una serie de cambios en la vulva, vagina y tracto urinario inferior que más adelante detallaré. Es importante destacar que el Síndrome Genitourinario de la Menopausia (SGM) es progresivo, conforme va avanzando cada mujer en la menopausia, y no cesa de forma espontánea sin tratamiento.
Antes de avanzar en los síntomas o el tratamiento, es conveniente apuntar estos datos clave avalados por la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia):
- Entre el 50-70% de las mujeres posmenopáusicas experimentan síntomas compatibles con el SGM;
- A pesar de ello, más del 60% no consulta a su ginecólogo/a por vergüenza o desconocimiento, achacando estos cambios al envejecimiento;
- Este síndrome afecta a la calidad de vida de las mujeres que lo padecen en más de 3 de cada 4, teniendo un impacto negativo en la autoestima o intimidad de la pareja.
¿Por qué se produce este síndrome?
El descenso de estrógenos es clave en este punto porque es el responsable de que se produzca el SGM, pues tienen un papel fundamental para la salud del tejido vulvovaginal y urinario.
Con esta bajada, la mucosa vaginal se vuelve más fina y menos elástica, además de disminuir la lubricación. Al mismo tiempo, aumenta la sequedad y el riesgo de inflamación, irritación o sensación de quemazón. El pH vaginal también aumenta, dejando la zona vulnerable a colonizaciones por bacterias patógenas.
Antiguamente, este síndrome recibía el nombre de "Atrofia vaginal", sustituyéndolo por Síndrome Genitourinario de la Menopausia o SGM al reflejar mejor la realidad de esta condición.
Listado de síntomas clave
Síntomas genitales o vulvovaginales
- Sequedad;
- Picor;
- Ardor o sensación de quemazón;
- Irritación;
- Sensibilidad o dolor en la zona genital;
- Sensación de tirantez;
- Mayor fragilidad de los tejidos;
- Sangrado o molestia con el contacto.
Síntomas sexuales
- Dispareunia (dolor en la penetración);
- Sangrado postcoital por microfisuras;
- Disminución de la lubricación y la excitación.
Síntomas urinarios
- Escozor al orinar;
- Necesidad de orinar con mayor frecuencia;
- Nicturia (necesidad de levantarse por la noche para orinar);
- Incontinencia urinaria;
- Mayor predisposición a infecciones urinarias recurrentes.
Es importante destacar en este último punto que no cualquier síntoma de los mencionados anteriormente debe atribuirse al SGM, pues puede tratarse de otras enfermedades que pueden producir síntomas similares y deben descartarse por tu ginecólogo/a.
Cómo tratar el Síndrome Genitourinario de la Menopausia o SGM
El tratamiento lo marcará cada paciente en función de la sintomatología e historial clínico. A modo de resumen, esta sería una aproximación de los distintos tipos de tratamiento:
En los casos más leves o con contraindicación hormonal, el uso de hidratantes vaginales, lubricantes o probióticos es la solución. Por contra, cuando el SGM presenta un estado moderado o severo, el uso de determinados fármacos en dosis bajas es lo recomendado.
Otras líneas de tratamiento más físicas exploran la fisioterapia de suelo pélvico para fortalecer la musculatura, así como el láser vaginal y radiofrecuencia con el objetivo de estimular la síntesis de colágeno.
En definitiva, este síndrome es completamente normal acompañando a cada mujer en la menopausia. No por ello deben normalizarse sus síntomas, pues poner remedio y tratarlo a tiempo y como corresponde ayudará a mejorar la salud tanto íntima y física como mental.
Lo recomendable en estos casos es visitar a tu ginecólogo/a de confianza, detallar la sintomatología y llegar así al mejor de los tratamientos para cada caso.